EL DESEO DE TENER HIJOS

Y HASHIMOTO

La tiroiditis de Hashimoto es una forma de la tiroiditis autoinmune crónica. Bajo esta denominación se entiende una enfermedad autoinmune de la glándula tiroides en la que el organismo produce anticuerpos contra células tiroideas sanas, atacándolas y destruyéndolas. El resultado es una disminución de la producción hormonal de la tiroides (hipotiroidismo).

La enfermedad debe su nombre al médico japonés Hakaru Hashimoto (1881–1934), que fue el primero en describirla en 1912. La tiroiditis de Hashimoto no solo es una de las enfermedades autoinmunes más frecuentes de las personas, sino también uno de los motivos más frecuentes de hipotiroidismo primario.

En cambio, con la tiroiditis de Basedow, los autoanticuerpos se dirigen contra una molécula señalizadora en la superficie de las células tiroideas, lo que a su vez generalmente provoca una producción hormonal excesiva (hipertiroidismo). Sin embargo, a menudo esto provoca también en las pacientes afectadas un hipotiroidismo a largo plazo.

Fertilidad limitada

La producción hormonal alterada de la glándula tiroides afecta a la fertilidad: Las pacientes a menudo experimentan una concepción natural dificultosa. Desgraciadamente, también aumenta considerablemente el riesgo de aborto con una enfermedad autoinmune de la glándula tiroides. No obstante, un tratamiento con un médico especializado en muchos casos permite por suerte un embarazo sano.

La paciente puede respaldar la terapia

La propia paciente puede contribuir también a una terapia de fertilidad exitosa. Además de un estilo de vida saludable, una alimentación adaptada a la enfermedad puede influir positivamente en el desarrollo de la enfermedad y en la fertilidad.

Alimentación pobre en yodo

Según las investigaciones científicas, una carga excesiva de yodo a menudo acelera el desarrollo de la enfermedad, mientras que una alimentación pobre en yodo la mejora. Por ello, las pacientes con tiroiditis autoinmune activa deben evitar las sales de cocina yodadas y deben asegurarse también de que si toman suplementos alimenticios, estos no contengan yodo adicional.

Selenio

El sustrato europeo es muy pobre en selenio, por lo que las plantas que crecen en dicho sustrato y que acaban en nuestro plato también contienen poco selenio. Los estudios prueban que una ingesta diaria de selenio puede provocar una mejora de las molestias.

Estrés oxidativo y antioxidantes

Aunque las causas de la aparición de una tiroiditis autoinmune no están claras, cada vez se confirma más que el estrés oxidativo participa en la aparición de la enfermedad. Puesto que los daños oxidativos afectan también a la calidad del óvulo, el desarrollo temprano del embrión e incluso la implantación temprana del mismo, los expertos aconsejan un aporte suficiente de antioxidantes.

Bajo estrés, en fumadores o con hábitos alimentarios dañinos puede ser bueno un aporte adicional a través de preparados apropiados, que puede mejorar también el desarrollo de la enfermedad.

Vitaminas B

Las pacientes con tiroiditis autoinmune tienen también un riesgo mayor de déficit de vitamina B12. Esto es problemático, ya que la vitamina B12, además de su importancia para la división celular junto con otras vitaminas del grupo B, es indispensable para la regulación de la metabolización de la homocisteína. Por ello se aconseja también la ingesta de dichas vitaminas.

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