Lo más importante que hay que saber sobre los primeros días de la lactancia materna: El contacto piel con piel ayuda a favorecer la lactancia materna desde el primer momento. La lactancia materna es una habilidad que tanto la madre como el bebé deben aprender. La leche suele “subir” entre el segundo y el cuarto día después del parto. Es habitual encontrar dificultades al principio, que suelen ser temporales. Las comadronas y las especialistas en lactancia pueden ofrecerte un valioso apoyo cuando lo necesites. No existe un comienzo perfecto para la lactancia materna. Por encima de todo, intenta ser indulgente contigo misma. Estos primeros días son un periodo de adaptación para todos.
Por fin ha nacido tu bebé. Tras meses de expectación, preparativos y, quizá, un poco de nerviosismo, ahora empiezas una etapa completamente nueva.
Para muchas madres, los primeros días tras el parto traen consigo una mezcla de alegría, asombro e incertidumbre. Las preguntas que quizá parecían teóricas durante el embarazo se convierten de repente en algo muy real:
¿Se está alimentando bien mi bebé? ¿Lo estoy haciendo bien? ¿Por qué dar el pecho no me resulta tan natural como esperaba?
Si te estás haciendo estas preguntas, ten por seguro que no eres el único.
Uno de los mayores errores que se cometen respecto a la lactancia materna es pensar que debe salir sin esfuerzo desde el primer momento. Aunque los bebés nacen con un instinto alimenticio extraordinario, la lactancia materna es una habilidad que la madre y el bebé aprenden juntos. Como cualquier relación nueva, requiere tiempo, paciencia y un poco de práctica.
La primera toma: la primera experiencia de tu bebé al mamar
Para muchas madres, la primera toma de leche materna es uno de los momentos más memorables de los primeros días de la maternidad. Tras meses de embarazo, por fin tienes a tu bebé en brazos y, para la mayoría de las familias, la experiencia de la lactancia materna comienza en las primeras horas tras el nacimiento.
Siempre que sea posible, los equipos de maternidad fomentan el contacto piel con piel inmediato tras el parto. Colocar al bebé sobre el pecho permite que ambos empecéis a conoceros de una forma tranquila y suave. Este contacto piel con piel no solo es una experiencia maravillosa, sino que también favorece la transición del bebé a la vida fuera del útero, fomenta el vínculo afectivo y ayuda a activar los reflejos naturales necesarios para la lactancia materna.
Muchos recién nacidos comienzan a mostrar comportamientos relacionados con la alimentación durante la primera hora tras el nacimiento. Pueden girar la cabeza de un lado a otro, abrir la boca, llevarse las manos a la cara o empezar a buscar el pecho. Algunos bebés se agarran al pecho y se alimentan con sorprendente rapidez. Otros necesitan un poco más de tiempo para recuperarse del esfuerzo del parto y adaptarse a su nuevo entorno. Ambas experiencias son totalmente normales.
Así que no te preocupes si la primera toma no sale exactamente como te habías imaginado. La primera toma no es una prueba de éxito o fracaso. En esta etapa, conocerse mutuamente es mucho más importante que la cantidad de leche que tome tu bebé.
Tu comadrona o especialista en lactancia puede ayudarte a encontrar una postura cómoda y, si es necesario, ayudarte con la sujeción y la posición del bebé. A menudo, basta con pequeños ajustes.
Recuerda que una primera toma complicada no determina cómo va a ser tu experiencia con la lactancia materna. Muchas relaciones de lactancia satisfactorias comienzan con paciencia, apoyo y un poco de tiempo para aprender juntas.
Los primeros días
Los días que transcurren entre la primera toma de tu bebé y el momento en que te sube la leche suelen ser algunos de los más intensos y emotivos de los primeros momentos de la maternidad.
Durante este periodo, tu bebé recibe calostro, lo que a menudo se conoce como “primera leche”. Aunque se produce en pequeñas cantidades, el calostro está perfectamente adaptado a las necesidades de un recién nacido. Rico en nutrientes y anticuerpos protectores, le aporta exactamente lo que tu bebé necesita durante estos primeros días.
A muchas madres les sorprende la frecuencia con la que su bebé quiere comer. Esto es totalmente normal. Los recién nacidos tienen el estómago muy pequeño y necesitan comer con frecuencia. Al mismo tiempo, cada toma envía señales importantes a tu cuerpo, lo que ayuda a establecer y aumentar la producción de leche.
Es posible que te preguntes si tu bebé está tomando suficiente leche. Quizás incluso te parezca que tu bebé quiere estar al pecho casi constantemente. Estas preocupaciones son muy habituales. En la mayoría de los casos, las tomas frecuentes durante los primeros días no son señal de que haya ningún problema. Al contrario, forman parte del proceso natural mediante el cual tu cuerpo y el de tu bebé aprenden a coordinarse.
Con cada toma, tú y tu bebé vais conociéndoos cada vez mejor. Al echar la vista atrás, muchas madres se dan cuenta de que esos primeros días fueron sentando, de forma discreta, las bases para una relación de lactancia segura y gratificante.
“Cuando nació mi primer hijo, creía que la lactancia materna se daría de forma natural e inmediata.
Cuando no fue así, me sentí sorprendentemente decepcionado.
Mirando atrás, me doy cuenta de que mi bebé y yo simplemente necesitábamos tiempo. Los dos estábamos aprendiendo. Lo que me parecía abrumador en aquellas primeras horas se volvió mucho más fácil en cuanto encontramos nuestro ritmo”.”
Suelo compartir esto porque muchas madres piensan que las dificultades al principio significan que algo va mal. La mayoría de las veces, simplemente significan que tú y tu bebé aún os estáis conociendo.
A veces, un pequeño ajuste en la posición, una forma diferente de colocar al bebé en el pecho o los consejos de una comadrona con experiencia pueden marcar la diferencia.
Cuando te suba la leche
Durante los primeros días tras el nacimiento, tu bebé recibe calostro, una primera leche extraordinaria, rica en nutrientes y anticuerpos protectores.
A continuación, normalmente entre el segundo y el cuarto día tras el parto, la producción de leche aumenta considerablemente. A esta etapa se la suele denominar “subida de la leche”.
Muchas mujeres notan el cambio con bastante claridad.
Es posible que notes que tus pechos están más llenos, más pesados, más calientes y más sensibles que antes.
Algunas madres cuentan que, al despertarse, tienen la sensación de que sus pechos han duplicado su tamaño de la noche a la mañana.
Aunque esto pueda resultar sorprendente o incómodo, suele ser una señal tranquilizadora de que tu cuerpo está respondiendo exactamente como debería.
¿Qué puede ayudar?
Para ayudar a que tus pechos se adapten a las necesidades de tu bebé, aliméntalo con frecuencia, incluso por la noche. Aplica calor antes de cada toma para estimular el flujo de leche. Si notas los pechos hinchados, utiliza compresas frías, bolsas de gel refrigeradas o incluso hojas de col refrigeradas para aliviar las molestias y reducir la hinchazón. También puedes darte un suave masaje en los pechos. Asegúrate de llevar ropa cómoda que no te oprime.
La buena noticia es que este periodo suele ser breve. En pocos días, la producción de leche empieza a adaptarse a las necesidades específicas de tu bebé y la sensación de plenitud suele desaparecer.
La lactancia materna es un proceso de aprendizaje
Quizás el mensaje más importante sea este:
La lactancia materna no es un espectáculo.
No hace falta que lo domines de inmediato, y tu bebé tampoco tiene por qué ser un experto.
Cada publicación te enseña algo nuevo.
Empiezas a darte cuenta de cuándo tu bebé tiene hambre, está cansado o busca consuelo. Tu bebé aprende a agarrarse al pecho correctamente, a coordinar la succión y la deglución, y a comunicar sus necesidades.
Juntos, poco a poco vais encontrando vuestro propio ritmo.
Conviene tener en cuenta algunos aspectos prácticos:
Es importante que el bebé se agarre bien al pecho
Un agarre cómodo es uno de los pilares fundamentales para que la lactancia materna sea satisfactoria.
Tu bebé debe tomar un buen bocado de tejido mamario, en lugar de succionar solo el pezón. Un agarre profundo favorece un flujo eficaz de la leche y reduce la probabilidad de que te duelan los pezones.
La lactancia no debería ser una experiencia dolorosa de forma persistente
Es posible que notes cierta sensibilidad durante los primeros días, sobre todo mientras tú y tu bebé vais aprendiendo.
Sin embargo, el dolor persistente no es algo que simplemente haya que aguantar. Las molestias persistentes suelen indicar que puede ser necesario ajustar la posición o la sujeción.
Aprende a reconocer las primeras señales de hambre de tu bebé
El llanto suele ser un signo tardío de hambre.
Algunas señales tempranas pueden ser:
- Chasquear o chuparse los labios
- Girar la cabeza de un lado a otro
- Llevar las manos hacia la boca
- Movimientos de enraizamiento
Si prestas atención a estas primeras señales, la hora de comer puede resultar más fácil y menos estresante para los dos.
Cuando las cosas no salen exactamente según lo previsto
Aunque se cuente con preparación y apoyo, la lactancia materna a veces puede resultar complicada.
Si eso ocurre, recuerda que las dificultades son muy habituales.
Necesitar ayuda no significa que hayas fracasado. Simplemente significa que estás aprendiendo.
Conductos obstruidos y congestión mamaria
Algunas mujeres notan zonas dolorosas de tensión en las mamas durante las primeras semanas.
A menudo resulta útil alimentar al bebé con frecuencia, dejarle descansar, darle un masaje suave y aplicar medidas refrescantes después de las tomas.
Si los síntomas van acompañados de fiebre o te sientes mal, acude al médico sin demora.
Dolor en los pezones
El dolor en los pezones es uno de los problemas más habituales durante los primeros días.
A menudo, la causa subyacente es un problema de colocación o sujeción. Afortunadamente, con frecuencia basta con pequeños ajustes para lograr una diferencia notable.
Si el dolor persiste, busca ayuda cuanto antes.
Huelgas de enfermería
En ocasiones, los bebés que antes se alimentaban bien parecen mostrarse reacios a mamar.
Esto puede resultar preocupante, pero las huelgas de lactancia suelen ser temporales.
Por lo general, lo más útil es ofrecer mucho contacto piel con piel, mantener la calma y buscar ayuda si las preocupaciones persisten.
Un pequeño consejo para familias con hijos mayores
Si ya tienes un hijo en casa, dar el pecho a un recién nacido puede parecer a veces todo un malabarismo.
Una estrategia que me funcionó de maravilla fue tener una cesta con mis libros favoritos, rompecabezas y actividades tranquilas junto a la trona en la que suelo darle de comer.
Así, la hora de dar el pecho se convirtió también en una oportunidad para pasar unos momentos tranquilos con mi hijo mayor.
Con el tiempo, esto ayudó a que las tomas se convirtieran en momentos en familia, en lugar de dar la impresión de que el nuevo bebé competía por la atención.
Reflexiones finales
La lactancia materna no es una competición, ni una prueba de resistencia, ni un indicador de tu valía como madre.
Es una relación que se va forjando con el tiempo.
Algunos viajes empiezan sin contratiempos. Otros tienen algunos giros inesperados. Ambas situaciones son normales.
Sé indulgente contigo misma. Dale tiempo a tu bebé. Acepta el apoyo cuando te lo ofrezcan y pide ayuda cuando la necesites.
Según mi experiencia, la mayoría de las madres son mucho más capaces de lo que creen, y la mayoría de los bebés son unos pequeños maestros maravillosamente decididos.
Paso a paso, día a día, encontrarás tu camino.
Y, a menudo, antes de que te des cuenta, algo que antes te parecía totalmente nuevo empieza a resultarte maravillosamente familiar.
Preguntas frecuentes sobre los primeros días de la lactancia materna
La mayoría de los recién nacidos se alimentan entre 8 y 12 veces en un periodo de 24 horas, aunque los patrones varían según cada caso.
Sí. El contacto piel con piel estimula los instintos de alimentación, favorece el vínculo afectivo y puede ayudar a que la lactancia materna se establezca con mayor facilidad.
Un aumento de peso constante, pañales mojados con regularidad y un bebé tranquilo después de las tomas son signos tranquilizadores.
Si tienes alguna duda, habla con tu comadrona, tu asistente social de salud o tu especialista en lactancia materna.
Si la lactancia materna te resulta dolorosa de forma habitual, tu bebé tiene dificultades para agarrarse al pecho, te preocupa la ingesta de leche o, simplemente, sientes que algo no va bien, busca ayuda cuanto antes.
No hace falta esperar a que el problema se agrave.